Para lograr una mayor productividad laboral en el sector de la construcción fue implantado el doble turno hace un par de años, el cual está conjugado con el pago por resultados.
Con el mismo aumentó la eficiencia en sectores claves como el hotelero, y se aprecia un control sobre los materiales constructivos, tan en demanda, y motivo de pérdidas considerables que inciden tanto en el acabado de inmuebles como en los que son remozados.
Este método asegura una mayor relación entre el trabajador y el inversionista, pero “no todo lo que brilla es oro”, por lo que aún persisten atrasos en cuanto a la entrega de las obras debido entre otras deficiencias a no mantener una correcta secuencia constructiva.
Como ejemplo, la periodista del diario Granma que realizó el reportaje al pie de obras hoteleras, explica cómo una brigada trabaja en un área determinada, la que no es concluida en el primer turno, mientras que los que se incorporan al segundo, no siguen allí, sino trabajan en una zona diferente.
Cada constructor es muy celoso de lo que hace y no permite que otro colega asuma “su parte”. Para evitar esta situación, los jefes de obra no ponen más obreros a trabajar en un mismo turno, y esto va en contra de culminar en menor tiempo.
Otro ejemplo fue el de otras brigadas, en otro polo turístico, que laboran de día o de noche, pero no en ambas jornadas. La culpa no es siempre de los mandos intermedios de estas obras hoteleras, sino que es difícil dividir los convenios, o sea la contratación asociada a un determinado trabajo, entre varios obreros; debido a que lo estipulado es un pago a destajo, o en correspondencia con los resultados alcanzados.
Los obreros agregan que si por ejemplo, el turno anterior trabaja mal, los del turno siguiente no pueden adelantar la obra, pues tienen que recomenzar lo que se suponía estuviera terminado. Esa es una de las causas de que estos trabajadores cobren menos, aunque sean eficientes pues todos, productivos o no, reciben la misma forma de salario, con sus propias afectaciones.
La susodicha “secuencia” es muy difícil de llevar, según opinan tanto los trabajadores como sus directivos. Se plantea que la falta de organización y previsión de los jefes de brigada, la distribución inadecuada de los suministros, y la no disponibilidad de la fuerza laboral son aspectos que facilitan los incumplimientos y la ineficiencia.
La periodista hizo este reportaje en las obras de hoteles de lujo de las principales zonas de turismo internacional como Varadero, Cayo Coco o Cayo Santamaría en los cuales también se afecta la productividad en los periodos vacacionales de más demanda como son las vacaciones de verano y las del mes de diciembre, o los pases otorgados por diversas situaciones.
En estos casos no son sustituidos en sus puestos de trabajo y por tanto se atrasa el avance de las obras, para contrarrestar se ha creado en algunas de estas, un sistema escalonado para lograr estabilidad durante todo el año.
De las dos brigadas la que más problemas presenta es la de la noche. Las luminarias no son suficientes y esto va en detrimento no solo de la calidad de la obra, sino de la salud de los trabajadores. Para estos turnos existen fallos en los suministros y se crean variantes para el almacenaje.
Además de que tienen que ausentarse media hora antes de terminar la jornada de 8 horas para cambiarse de ropas, y recoger sus pertenencias antes de que arriben los ómnibus que los trasladan o acercan a sus domicilios. De todas formas, estos trabajadores del sector de la construcción son privilegiados y no constituyen la mayoría.
Son muchos más los que trabajan en condiciones de gran irregularidad, donde la atención al hombre es ínfima, cuestión que da lugar a que roben parte de los materiales, para compensar los bajos salarios que reciben. Ahí están sus obras constructivas o de remozamiento sin calidad, retando a la aplicación del doble turno de trabajo y al pago siempre insuficiente.
viernes, 18 de febrero de 2011
viernes, 21 de enero de 2011
Trabas para los cuentapropistas.
Las Oficinas de Trabajo por Cuenta Propia del capitalino municipio de Centro Habana no cumplen con todas las normas establecidas para el ejercicio de esta labor.
Esta parte de la ciudad es la más concurrida, por encontrarse en ella la mayor área comercial de la provincia. Por tal motivo, son muchos los que optan por realizar su actividad en espacios estatales creados para el efecto
Centro Habana cuenta con 8 de ellos diseminados por las Calles Reina, San Lázaro y Galiano; además de un espacio creado en el portal del edificio de apartamentos Carreño, ubicado en Humboldt y Marina.
Esto no es suficiente, y los cuentapropistas residentes en otros municipios de la capital, y en otras provincias cercanas se preguntan por qué, si la Resolución 32 de 2010 regula que el trabajador por cuenta propia puede realizar su actividad en cualquier lugar del país, ellos encuentran trabas, precisamente en donde más condiciones hay para ello.
Este céntrico municipio cuenta con centenares de inmuebles que fueron tiendas o almacenes y que están cerrados desde hace mucho tiempo. Diversas entidades se los disputan y no se les da un buen uso.
Otros están abiertos pero cumpliendo funciones que nada tienen que ver con la venta de mercancías. Ejemplo de ello es la quincalla de Neptuno y San Francisco, o la antigua tienda Alba en Infanta y San Lázaro la cual estaba formada por varios departamentos individuales, donde existen un bar de mala muerte, junto a una entidad en la que no se ve a ningún trabajador.
De esta tienda solo queda un feo almacén que vende en Moneda Nacional y una quincalla cuyos productos cuestan en la Moneda Convertible. ¿Cuál es la razón para que no se utilicen áreas de esta zona para que los cuentapropistas puedan vender sin estar a la intemperie, o en un portal donde el poco espacio no ayuda a su gestión comercial?
Otros lugares que pudieran ser usados son la tienda Fin de Siglo que, con más de 4 pisos, solo es usado el lobby para vender artesanía. Esto, sin contar con los locales que se han convertido en solares yermos debido a los derrumbes, como Belascoaín y Concordia, donde hay un amplio parqueo, o la bella tienda Louvre en Galiano, convertida en un hueco en el que se guardan bicitaxis.
Periodistas del diario Granma entrevistaron a funcionarios de Centro Habana, sin obtener respuestas halagüeñas. La presidenta de la Asamblea en el territorio, afirmó que no existen capacidades para brindar los deseados espacios; mientras que la subdirectora de empleo expresó que no se han autorizado a los cuentapropistas de otros municipios en las áreas de propiedad estatal, aunque estos pueden hacerlo en cualquier casa o portal que les alquile de forma privada. En estos casos se encarece la actividad y va en detrimento del trabajador por cuenta propia.
El único trabajador por cuenta propia que ha sido autorizado sin vivir en Centro Habana es de Bejucal y tiene un “parque de diversiones itinerante” ubicado en la esquina de San Rafael y Aramburu, en el Parque Trillo, No se explica el por qué de esta decisión que demuestra la existencia de injustos privilegios.
Esta es la parte visible del iceberg , que muestra una parte, muy pequeña de una sociedad atrapada en el burocratismo, el centralismo, el abuso de poder y el abierto maltrato a quienes buscan vías para trabajar legalmente.
Esta parte de la ciudad es la más concurrida, por encontrarse en ella la mayor área comercial de la provincia. Por tal motivo, son muchos los que optan por realizar su actividad en espacios estatales creados para el efecto
Centro Habana cuenta con 8 de ellos diseminados por las Calles Reina, San Lázaro y Galiano; además de un espacio creado en el portal del edificio de apartamentos Carreño, ubicado en Humboldt y Marina.
Esto no es suficiente, y los cuentapropistas residentes en otros municipios de la capital, y en otras provincias cercanas se preguntan por qué, si la Resolución 32 de 2010 regula que el trabajador por cuenta propia puede realizar su actividad en cualquier lugar del país, ellos encuentran trabas, precisamente en donde más condiciones hay para ello.
Este céntrico municipio cuenta con centenares de inmuebles que fueron tiendas o almacenes y que están cerrados desde hace mucho tiempo. Diversas entidades se los disputan y no se les da un buen uso.
Otros están abiertos pero cumpliendo funciones que nada tienen que ver con la venta de mercancías. Ejemplo de ello es la quincalla de Neptuno y San Francisco, o la antigua tienda Alba en Infanta y San Lázaro la cual estaba formada por varios departamentos individuales, donde existen un bar de mala muerte, junto a una entidad en la que no se ve a ningún trabajador.
De esta tienda solo queda un feo almacén que vende en Moneda Nacional y una quincalla cuyos productos cuestan en la Moneda Convertible. ¿Cuál es la razón para que no se utilicen áreas de esta zona para que los cuentapropistas puedan vender sin estar a la intemperie, o en un portal donde el poco espacio no ayuda a su gestión comercial?
Otros lugares que pudieran ser usados son la tienda Fin de Siglo que, con más de 4 pisos, solo es usado el lobby para vender artesanía. Esto, sin contar con los locales que se han convertido en solares yermos debido a los derrumbes, como Belascoaín y Concordia, donde hay un amplio parqueo, o la bella tienda Louvre en Galiano, convertida en un hueco en el que se guardan bicitaxis.
Periodistas del diario Granma entrevistaron a funcionarios de Centro Habana, sin obtener respuestas halagüeñas. La presidenta de la Asamblea en el territorio, afirmó que no existen capacidades para brindar los deseados espacios; mientras que la subdirectora de empleo expresó que no se han autorizado a los cuentapropistas de otros municipios en las áreas de propiedad estatal, aunque estos pueden hacerlo en cualquier casa o portal que les alquile de forma privada. En estos casos se encarece la actividad y va en detrimento del trabajador por cuenta propia.
El único trabajador por cuenta propia que ha sido autorizado sin vivir en Centro Habana es de Bejucal y tiene un “parque de diversiones itinerante” ubicado en la esquina de San Rafael y Aramburu, en el Parque Trillo, No se explica el por qué de esta decisión que demuestra la existencia de injustos privilegios.
Esta es la parte visible del iceberg , que muestra una parte, muy pequeña de una sociedad atrapada en el burocratismo, el centralismo, el abuso de poder y el abierto maltrato a quienes buscan vías para trabajar legalmente.
Se inicia juicio.
Este lunes 17 de enero comenzó la vista del juicio oral, en el Tribunal Provincial, contra los implicados en los hechos ocurridos en el Hospital Psiquiátrico de La Habana, Mazorra, el pasado año.
En tan lamentable incidente fallecieron una veintena de pacientes debido a las bajas temperaturas y a la negligencia, unida a las actitudes inhumanas de quienes debían velar por estos enfermos.
Según nota de prensa aparecida en los diarios capitalinos, este deplorable hecho fue divulgado a través de una Nota Oficial del Ministerio de Salud Pública, MINSAP en enero de 2010, para lo que fue creada una comisión investigadora.
Una vez que concluya este juicio se dirán sus resultados, aunque no se aclara si habrá que esperar otro año más para conocerlos. La opinión pública nacional espera que así no sea.
El mes de enero del pasado año fue castigado con temperaturas muy bajas, teniendo en cuenta que Cuba es una isla tropical en la que, por muchos años solo se habían sentido temperaturas que muchos describían, como agradables.
Pero la prensa no señala que la población de la tercera edad así como pacientes de estos hospitales, recluidos por largo tiempo en estas instituciones, carecen de un mínimo de cuidados en los que no se puede dejar de incluir las medicinas, la comida y la ropa adecuadas.
Son bastantes los ancianos que salen a las calles a mendigar durante el día. En la noche si no tienen casa, duermen en portales, o escondidos de diversas maneras para que no los envíen a los centros cuyas condiciones son peores que deambular pidiendo algo de comer.
Aún los enfermos y ancianos que tienen familiares que se interesan por ellos, sufren las precarias condiciones de vida impuestas por la desorganización, y el caos que reina en un país cuyos funcionarios estatales se pasan viendo fantasmas y echándole la culpa al Embargo, sin acabar de solucionar todos los problemas ocasionados por la falta de amor reinantes
Las tiendas recaudadoras de divisas muestran confecciones de todo tipo para jóvenes, mientras es más fácil encontrar “una aguja en un pajar” que un pijama de lana o un cobertor grueso para tapar a quienes sufren, con frecuencia, de dolores óseos e hipotermia.
“Déme un peso, por favor, y mire mi mano”-dice una anciana que pide limosna al lado del café de un cuentapropista. Algunas personas siguen de largo, pero otras, por lástima le dan monedas o le compran un café caliente. ¿Cómo pasa la noche esa viejecita?
De seguro que a las autoridades no les interesa, pues las parejas de policías recorren las principales avenidas, cercanas a hoteles para turistas extranjeros o grandes discotecas. Esas son las zonas donde pueden extorsionar a los que se dedican a los bajos negocios, a ellos no les interesan si hay un viejo sucio tirado en un portal.
Por eso es que sucedieron las muertes de tantas personas en Mazorra. La prensa mencionó el crimen de manera escueta y nombró a los presuntos fallecidos, a pesar de que el comentario de la calle aseguraba que había habido más decesos.
Familiares de una enferma que acostumbraba a ser ingresada en Mazorra cada cierto tiempo, decidieron sacarla del mismo cuando notaron que, al dejarla sola, como era costumbre en horarios laborales, la enferma era bañada con agua fría, sin hacérselo saber a la familia.
Los que son abandonados por la familia, o no la tienen, andaban casi desnudos y se fajaban por un poco de mal desayuno que no alcanzaba para todos los pacientes. .La algarabía de los hambrientos despertaba a los que estaban durmiendo, recuerdan familiares que se llevaron a sus enfermos, antes de enero del 2010.
Ellos no se imaginan que pasaba con las ropas, la comida y todo lo que el MINSAP distribuye para todos los pacientes del país. Trabajadores y vecinos del hospital psiquiátrico recuerdan que “nunca llegaban a los pacientes porque las vendían”.
Así pasaba con la leche en polvo, o con ropas que llegaban de donaciones. La corrupción y la deshumanización de gran parte de este colectivo de trabajadores deja boquiabiertos a los ingenuos que creían que todo era “color de rosas” en la entidad que, “gracias a la Revolución” había dejado a un lado la insalubridad que padecía en los tiempos de la República.
“Ahora es peor, porque la gente trabaja y trabaja y no le alcanza lo que gana, es muy difícil trabajar con esos enfermos por tan poco”- opina un trabajador de otra entidad psiquiátrica de la capital. El plantea que, a modo general “El gobierno ayuda a otros países pero los hospitales están cayéndose, y los pacientes y sus trabajadores son los que sufren”- sentenció, no si antes pedir que no se revelara su identidad.
Otros ciudadanos capitalinos, aún indignados por el desagradable hecho, quisieran que “se pasara (el juicio) por la televisión”. Uno de ellos dobla con fuerza el diario Granma del lunes en un banco del parque, a pocos metros del estanquillo donde lo compró.
El asegura que “si hay que ver el juicio del terrorista porque no se puede ver el de esos asesinos (dice una palabra soez) que lo que se merecen es el paredón”.
Quedarían mucos aspectos por aclarar, para que fuera justo este proceso. La muerte de pacientes indefensos es espeluznante, máxime en una nación que se vanagloria de ser “la potencia médica de la región”, pero habría que analizar otros males de fondo que involucrarían a dirigentes administrativos , sindicales, y por qué no ministeriales.
El pueblo espera que en tiempos de debates y altos niveles críticos, salgan a la luz estas verdades y no sean sólo sancionados los que fueron manipulados para que fuera realidad tan siniestro juego. Una nueva Caja de Pandora se abre, para el sistema politico-social cubano.
En tan lamentable incidente fallecieron una veintena de pacientes debido a las bajas temperaturas y a la negligencia, unida a las actitudes inhumanas de quienes debían velar por estos enfermos.
Según nota de prensa aparecida en los diarios capitalinos, este deplorable hecho fue divulgado a través de una Nota Oficial del Ministerio de Salud Pública, MINSAP en enero de 2010, para lo que fue creada una comisión investigadora.
Una vez que concluya este juicio se dirán sus resultados, aunque no se aclara si habrá que esperar otro año más para conocerlos. La opinión pública nacional espera que así no sea.
El mes de enero del pasado año fue castigado con temperaturas muy bajas, teniendo en cuenta que Cuba es una isla tropical en la que, por muchos años solo se habían sentido temperaturas que muchos describían, como agradables.
Pero la prensa no señala que la población de la tercera edad así como pacientes de estos hospitales, recluidos por largo tiempo en estas instituciones, carecen de un mínimo de cuidados en los que no se puede dejar de incluir las medicinas, la comida y la ropa adecuadas.
Son bastantes los ancianos que salen a las calles a mendigar durante el día. En la noche si no tienen casa, duermen en portales, o escondidos de diversas maneras para que no los envíen a los centros cuyas condiciones son peores que deambular pidiendo algo de comer.
Aún los enfermos y ancianos que tienen familiares que se interesan por ellos, sufren las precarias condiciones de vida impuestas por la desorganización, y el caos que reina en un país cuyos funcionarios estatales se pasan viendo fantasmas y echándole la culpa al Embargo, sin acabar de solucionar todos los problemas ocasionados por la falta de amor reinantes
Las tiendas recaudadoras de divisas muestran confecciones de todo tipo para jóvenes, mientras es más fácil encontrar “una aguja en un pajar” que un pijama de lana o un cobertor grueso para tapar a quienes sufren, con frecuencia, de dolores óseos e hipotermia.
“Déme un peso, por favor, y mire mi mano”-dice una anciana que pide limosna al lado del café de un cuentapropista. Algunas personas siguen de largo, pero otras, por lástima le dan monedas o le compran un café caliente. ¿Cómo pasa la noche esa viejecita?
De seguro que a las autoridades no les interesa, pues las parejas de policías recorren las principales avenidas, cercanas a hoteles para turistas extranjeros o grandes discotecas. Esas son las zonas donde pueden extorsionar a los que se dedican a los bajos negocios, a ellos no les interesan si hay un viejo sucio tirado en un portal.
Por eso es que sucedieron las muertes de tantas personas en Mazorra. La prensa mencionó el crimen de manera escueta y nombró a los presuntos fallecidos, a pesar de que el comentario de la calle aseguraba que había habido más decesos.
Familiares de una enferma que acostumbraba a ser ingresada en Mazorra cada cierto tiempo, decidieron sacarla del mismo cuando notaron que, al dejarla sola, como era costumbre en horarios laborales, la enferma era bañada con agua fría, sin hacérselo saber a la familia.
Los que son abandonados por la familia, o no la tienen, andaban casi desnudos y se fajaban por un poco de mal desayuno que no alcanzaba para todos los pacientes. .La algarabía de los hambrientos despertaba a los que estaban durmiendo, recuerdan familiares que se llevaron a sus enfermos, antes de enero del 2010.
Ellos no se imaginan que pasaba con las ropas, la comida y todo lo que el MINSAP distribuye para todos los pacientes del país. Trabajadores y vecinos del hospital psiquiátrico recuerdan que “nunca llegaban a los pacientes porque las vendían”.
Así pasaba con la leche en polvo, o con ropas que llegaban de donaciones. La corrupción y la deshumanización de gran parte de este colectivo de trabajadores deja boquiabiertos a los ingenuos que creían que todo era “color de rosas” en la entidad que, “gracias a la Revolución” había dejado a un lado la insalubridad que padecía en los tiempos de la República.
“Ahora es peor, porque la gente trabaja y trabaja y no le alcanza lo que gana, es muy difícil trabajar con esos enfermos por tan poco”- opina un trabajador de otra entidad psiquiátrica de la capital. El plantea que, a modo general “El gobierno ayuda a otros países pero los hospitales están cayéndose, y los pacientes y sus trabajadores son los que sufren”- sentenció, no si antes pedir que no se revelara su identidad.
Otros ciudadanos capitalinos, aún indignados por el desagradable hecho, quisieran que “se pasara (el juicio) por la televisión”. Uno de ellos dobla con fuerza el diario Granma del lunes en un banco del parque, a pocos metros del estanquillo donde lo compró.
El asegura que “si hay que ver el juicio del terrorista porque no se puede ver el de esos asesinos (dice una palabra soez) que lo que se merecen es el paredón”.
Quedarían mucos aspectos por aclarar, para que fuera justo este proceso. La muerte de pacientes indefensos es espeluznante, máxime en una nación que se vanagloria de ser “la potencia médica de la región”, pero habría que analizar otros males de fondo que involucrarían a dirigentes administrativos , sindicales, y por qué no ministeriales.
El pueblo espera que en tiempos de debates y altos niveles críticos, salgan a la luz estas verdades y no sean sólo sancionados los que fueron manipulados para que fuera realidad tan siniestro juego. Una nueva Caja de Pandora se abre, para el sistema politico-social cubano.
martes, 7 de diciembre de 2010
Decadencia de un sector emblemático.
Ahora que toma fuerza el proceso de idoneidad demostrada, el sector de la salud parece estar en uno de sus peores momentos, pues muchos de los trabajadores de las entidades pertenecientes al Ministerio de Salud Pública (MINSAP) han perdido sus plazas.
Un trabajador, miembro de las comisiones creadas para el efecto, además de no querer identificarse, se lamenta de tener que hacer una labor “que ha traído la inestabilidad a sus compañeros”.
Este cubano se cuestiona cómo es posible que el gobierno manipule al pueblo a su conveniencia, y estima que “La Salud” es un sector muy atípico, cuyos trabajadores se especializan en tareas que nada tienen que ver con la agricultura u otras labores que tendrían que realizar de manera impositiva.
Muchos añoran irse de misión al exterior, para ganar una suma de dinero en la moneda convertible, como única posibilidad para llevar un mínimo de prosperidad a sus hogares, pero los mecanismos burocráticos existentes demoran en ocasiones estas salidas.
Otra apreciación de los cubanos se refiere a que si sobran tantos en este sector, como es posible que el servicio sea tan deficitario. Las opiniones de la población dejan que desear, con respecto a los servicios que deben ser brindados.
Entre otros se mencionan los de los consultorios del Médico de La Familia, la poca higiene en hospitales y policlínicos, la imposibilidad de asistir sistemáticamente y de forma preventiva a las clínicas estomatológicas, la demora para ser atendido, lo mismo si el enfermo va a la consulta, a hacerse un chequeo, a darse una terapia o simplemente a adquirir un medicamento o certificado médico.
Estos y otros comentarios destacan la abierta indisciplina laboral y desaprovechamiento de la jornada, en un sector que parece exigirles a los pacientes que se enfermen de lunes a jueves y antes de las cinco de la tarde. En reuniones celebradas en varias provincias en fecha reciente se criticó además, la poca comunicación del médico con los pacientes. No obstante, se mencionan aspectos en que se han obtenido logros
No es menos cierto que los trabajadores de la salud trabajan en condiciones que no son las mejores. Por una parte hay muchos equipos rotos, faltas de reactivos, materiales de curaciones, y hasta recetarios y modelos para los certificados, como sucedió el 10 de octubre (día feriado y domingo), en el policlínico Nguyen Van Troi, en el municipio capitalino de Centro Habana, en el que no había modelos de certificados de defunción.
Una familia, en el dolor por la pérdida de un familiar, tuvo que hacer gestiones particulares para conseguir un modelo de certificado de defunción en otro centro asistencial de la salud ya que en el Van Troi “a los compañeros de Estadísticas se les había olvidado sacarlos”.
La salud pública cubana ha dejado de ser un sector ejemplificante. Desde que comenzó El Período Especial en la década del 90 del pasado Siglo, comenzó la decadencia de un sector cuyos trabajadores sienten más manipulación, que atención a sus necesidades.
Los Plenos de los comités provinciales del partido comunista en cada provincia no serán suficientes para solucionar todos los problemas que tienen que ser erradicados por ser los servicios de la salud tan indispensables, mas para ello sería necesario no achacarle más la culpa al bloqueo económico y que sus dirigentes den ejemplo a sus trabajadores de la abnegación que debe primar en cada uno de sus servicios.
En el X Congreso del Sindicato de los trabajadores de la Salud se ratificó que en ese sector “… contamos con un potencial humano, profesional y revolucionario con las condiciones éticas y la disposición de acometer las trasformaciones económicas y elevar la calidad de los servicios…”
Aunque algo contradictorio fue una de las últimas críticas contempladas la cual cito textualmente:”Igualmente amerita el examen del sindicato la excesiva emisión de certificados médicos dentro del sector, que ha originado un sobregiro en los gastos por concepto de seguridad social a corto plazo”.
De lo que se deduce que ni el organismo rector , ni los dirigentes administrativos y sindicales de Salud Pública han estado al tanto de lo que sucede internamente , más bien se han dejado llevar por la corriente de doble moral e indolencia que, incide y desfavorece a quienes deben destacarse por su honestidad y tesón.
Un trabajador, miembro de las comisiones creadas para el efecto, además de no querer identificarse, se lamenta de tener que hacer una labor “que ha traído la inestabilidad a sus compañeros”.
Este cubano se cuestiona cómo es posible que el gobierno manipule al pueblo a su conveniencia, y estima que “La Salud” es un sector muy atípico, cuyos trabajadores se especializan en tareas que nada tienen que ver con la agricultura u otras labores que tendrían que realizar de manera impositiva.
Muchos añoran irse de misión al exterior, para ganar una suma de dinero en la moneda convertible, como única posibilidad para llevar un mínimo de prosperidad a sus hogares, pero los mecanismos burocráticos existentes demoran en ocasiones estas salidas.
Otra apreciación de los cubanos se refiere a que si sobran tantos en este sector, como es posible que el servicio sea tan deficitario. Las opiniones de la población dejan que desear, con respecto a los servicios que deben ser brindados.
Entre otros se mencionan los de los consultorios del Médico de La Familia, la poca higiene en hospitales y policlínicos, la imposibilidad de asistir sistemáticamente y de forma preventiva a las clínicas estomatológicas, la demora para ser atendido, lo mismo si el enfermo va a la consulta, a hacerse un chequeo, a darse una terapia o simplemente a adquirir un medicamento o certificado médico.
Estos y otros comentarios destacan la abierta indisciplina laboral y desaprovechamiento de la jornada, en un sector que parece exigirles a los pacientes que se enfermen de lunes a jueves y antes de las cinco de la tarde. En reuniones celebradas en varias provincias en fecha reciente se criticó además, la poca comunicación del médico con los pacientes. No obstante, se mencionan aspectos en que se han obtenido logros
No es menos cierto que los trabajadores de la salud trabajan en condiciones que no son las mejores. Por una parte hay muchos equipos rotos, faltas de reactivos, materiales de curaciones, y hasta recetarios y modelos para los certificados, como sucedió el 10 de octubre (día feriado y domingo), en el policlínico Nguyen Van Troi, en el municipio capitalino de Centro Habana, en el que no había modelos de certificados de defunción.
Una familia, en el dolor por la pérdida de un familiar, tuvo que hacer gestiones particulares para conseguir un modelo de certificado de defunción en otro centro asistencial de la salud ya que en el Van Troi “a los compañeros de Estadísticas se les había olvidado sacarlos”.
La salud pública cubana ha dejado de ser un sector ejemplificante. Desde que comenzó El Período Especial en la década del 90 del pasado Siglo, comenzó la decadencia de un sector cuyos trabajadores sienten más manipulación, que atención a sus necesidades.
Los Plenos de los comités provinciales del partido comunista en cada provincia no serán suficientes para solucionar todos los problemas que tienen que ser erradicados por ser los servicios de la salud tan indispensables, mas para ello sería necesario no achacarle más la culpa al bloqueo económico y que sus dirigentes den ejemplo a sus trabajadores de la abnegación que debe primar en cada uno de sus servicios.
En el X Congreso del Sindicato de los trabajadores de la Salud se ratificó que en ese sector “… contamos con un potencial humano, profesional y revolucionario con las condiciones éticas y la disposición de acometer las trasformaciones económicas y elevar la calidad de los servicios…”
Aunque algo contradictorio fue una de las últimas críticas contempladas la cual cito textualmente:”Igualmente amerita el examen del sindicato la excesiva emisión de certificados médicos dentro del sector, que ha originado un sobregiro en los gastos por concepto de seguridad social a corto plazo”.
De lo que se deduce que ni el organismo rector , ni los dirigentes administrativos y sindicales de Salud Pública han estado al tanto de lo que sucede internamente , más bien se han dejado llevar por la corriente de doble moral e indolencia que, incide y desfavorece a quienes deben destacarse por su honestidad y tesón.
Hijo y patriota.
Me dediqué a preguntarles a varios niños y adolescentes que quién era José Francisco Martí. El primer intento por no dar a entender su desconocimiento, era mirar para arriba, otros se encogieron de hombros, y los más osados respondieron que ese era el nombre del padre de José Martí.
Ellos no son los únicos; personas con más edad tampoco pueden dar una respuesta correcta. Todo cubano debiera saber que José Francisco Martí Zayas-Bazán, es el hijo del Apóstol. A pesar de que algunos aseguran que se llamaba Ismael.
Nació el 22 de noviembre de 1878, en la casa donde vivía su padre, junto a su amada esposa Carmen Zayas-Bazán Hidalgo, en la Calle Tulipán número 32 en la barriada del Cerro. El humilde hogar cobijó a sus integrantes, pero no por mucho tiempo.
De aquellos días es la carta enviada por Martí, a su amigo y hermano Manuel Mercado, con fecha 17 de enero de 1879, y en esta redacta que… “todo me lo compensan mi mujer heroica, y mi lindísimo hijo bastante bello y bastante precoz- ¡ mi nube humana de 2 meses!...”
El 6 de abril de 1879 José Francisco fue bautizado en la Iglesia Nuestra Señora de Monserrate. Sus padrinos fueron Doña Leonor Pérez Cabrera, abuela paterna, y Francisco Zayas-Bazán Varona, abuelo materno.
Estos primeros meses del pequeño son los más hermosos para él. Muy rápido, sucede la deportación a España de su padre en septiembre de 1879. A partir de ese momento, Carmen tuvo que enfrentar sola la educación de su bebé. El cual creció viviendo en una perenne inestabilidad familiar.
Su padre no tuvo consuelo por haberlos tenido que dejar en Cuba. Después, cuando llega a la ciudad de Nueva York, trabaja arduamente con vistas a obtener el dinero necesario, para unirse en tan lejana tierra a Carmen y a José Francisco, a quienes extrañaba demasiado.
En carta a Miguel Viondi, el 8 de enero de 1880 le ruega al final de la misma…” Que Vd. Me atenderá a Carmen. Que Vd. Me guardará hasta que ella venga un abriguito y un sombrero que envío a mi hijo:-gasto en salvas de amor mis últimos cartuchos…”
El 3 de marzo del mismo año, logra José Martí unirse con su familia. Pepito se separa de nuevo de su padre antes de cumplir los 2 años. Carmen no aceptó la posición política de Martí, quien vive obsesionado por ver libre a su patria.
En 1885, el pequeño vive en Cuba, alejado de su progenitor, y comienza su vida estudiantil. Cursó estudios en prestigiosos colegios de Puerto Príncipe, donde residían sus abuelos paternos, como el colegio Escolapio y el Instituto de la Escuela Pías, entre los años 1885 y 1889. En julio de 1891, viaja de nuevo a Nueva York con su madre, en un nuevo y fallido intento de reconciliación de sus padres. Ésta sería la última vez que Pepito vería a su papá.
Lo que resulta muy interesante de esta relación padre-hijo es que, a pesar de la diferencia de edades, y la gran distancia que los alejaba, en tiempos como aquellos en que las comunicaciones eran tan poco fluidas, siempre se amaron, y con intensidad y ternura, dejaron plasmado este sentimiento por escrito.
En la primera parte de su libro de poemas Ismaelillo, dedicado al siempre amado vástago, Martí le escribe:
Hijo:
Espantado de todo, me refugio en ti.
Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti.
Si alguien te dice que estas páginas se parecen a otras páginas, diles que te amo demasiado para profanarte así….
Quizás estas sentidas palabras sirvieron a José Francisco, para poner en alto, siempre, el nombre de sus padres. Si bien era un adolescente de 16 años al morir su padre en Dos Ríos, él pudo luchar por la libertad de Cuba, como un cubano más.
De esa fecha es la carta que envía a Gonzalo de Quesada, cuando en septiembre de 1895, viaja a Nueva york con su madre, para recoger las pertenencias de su padre:
“…Mi amor de hijo se ha resistido largo tiempo a creerlo. La horrible realidad se ha impuesto a mi espíritu de tal suerte, que mi pensamiento no puede apartarse de ese dolor(…) Soy hijo y todo lo suyo me es sagrado (…) tengo 16 años pero las energías todas de mi alma, están dispuestas para llorar a mi padre, como hijo y como cubano.”
José Francisco veneró al padre patriota y en 1897, y con sólo 18 años, decide enrolarse en la expedición de Carlos Roloff, uniéndose al Ejército Libertador, como un mambí más en marzo de ese año.
Comienza como soldado de artillería, bajo las órdenes del general Calixto García y, por su destacada participación es ascendido a teniente y luego a capitán, grado que ostenta al culminar la guerra de independencia.
En la República se desempeña en diversos cargos del ejército. En 1916 contrae matrimonio con María Tereza Bances. De esta unión no habría descendencia. Ellos vivieron en Calle Calzada y 4, en el Vedado donde existe hoy el Centro de Estudios Martianos.
En los primeros años de la década del 20 deja a un lado su vida militar, asumiendo una postura de inconformidad total ante los abusos del dictador Gerardo Machado, por lo que es miembro activo del grupo ABC.
Después que el tirano es derrocado, Martí Zayas-Bazán se retira de la vida pública. En 1928 muere su madre, y él fallece en La Habana el 22 de octubre de 1945, debido a una larga enfermedad pulmonar.
Aunque se le ha involucrado en los sucesos conocidos como la Masacre de los Independientes de Color en 1912, así como en su participación en la reaccionaria organización ABC, no se pueden opacar ni su gran humildad, ni sus amores sagrados por la patria y la familia, que lo convierten en otro cubano, para recordar.
Ellos no son los únicos; personas con más edad tampoco pueden dar una respuesta correcta. Todo cubano debiera saber que José Francisco Martí Zayas-Bazán, es el hijo del Apóstol. A pesar de que algunos aseguran que se llamaba Ismael.
Nació el 22 de noviembre de 1878, en la casa donde vivía su padre, junto a su amada esposa Carmen Zayas-Bazán Hidalgo, en la Calle Tulipán número 32 en la barriada del Cerro. El humilde hogar cobijó a sus integrantes, pero no por mucho tiempo.
De aquellos días es la carta enviada por Martí, a su amigo y hermano Manuel Mercado, con fecha 17 de enero de 1879, y en esta redacta que… “todo me lo compensan mi mujer heroica, y mi lindísimo hijo bastante bello y bastante precoz- ¡ mi nube humana de 2 meses!...”
El 6 de abril de 1879 José Francisco fue bautizado en la Iglesia Nuestra Señora de Monserrate. Sus padrinos fueron Doña Leonor Pérez Cabrera, abuela paterna, y Francisco Zayas-Bazán Varona, abuelo materno.
Estos primeros meses del pequeño son los más hermosos para él. Muy rápido, sucede la deportación a España de su padre en septiembre de 1879. A partir de ese momento, Carmen tuvo que enfrentar sola la educación de su bebé. El cual creció viviendo en una perenne inestabilidad familiar.
Su padre no tuvo consuelo por haberlos tenido que dejar en Cuba. Después, cuando llega a la ciudad de Nueva York, trabaja arduamente con vistas a obtener el dinero necesario, para unirse en tan lejana tierra a Carmen y a José Francisco, a quienes extrañaba demasiado.
En carta a Miguel Viondi, el 8 de enero de 1880 le ruega al final de la misma…” Que Vd. Me atenderá a Carmen. Que Vd. Me guardará hasta que ella venga un abriguito y un sombrero que envío a mi hijo:-gasto en salvas de amor mis últimos cartuchos…”
El 3 de marzo del mismo año, logra José Martí unirse con su familia. Pepito se separa de nuevo de su padre antes de cumplir los 2 años. Carmen no aceptó la posición política de Martí, quien vive obsesionado por ver libre a su patria.
En 1885, el pequeño vive en Cuba, alejado de su progenitor, y comienza su vida estudiantil. Cursó estudios en prestigiosos colegios de Puerto Príncipe, donde residían sus abuelos paternos, como el colegio Escolapio y el Instituto de la Escuela Pías, entre los años 1885 y 1889. En julio de 1891, viaja de nuevo a Nueva York con su madre, en un nuevo y fallido intento de reconciliación de sus padres. Ésta sería la última vez que Pepito vería a su papá.
Lo que resulta muy interesante de esta relación padre-hijo es que, a pesar de la diferencia de edades, y la gran distancia que los alejaba, en tiempos como aquellos en que las comunicaciones eran tan poco fluidas, siempre se amaron, y con intensidad y ternura, dejaron plasmado este sentimiento por escrito.
En la primera parte de su libro de poemas Ismaelillo, dedicado al siempre amado vástago, Martí le escribe:
Hijo:
Espantado de todo, me refugio en ti.
Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti.
Si alguien te dice que estas páginas se parecen a otras páginas, diles que te amo demasiado para profanarte así….
Quizás estas sentidas palabras sirvieron a José Francisco, para poner en alto, siempre, el nombre de sus padres. Si bien era un adolescente de 16 años al morir su padre en Dos Ríos, él pudo luchar por la libertad de Cuba, como un cubano más.
De esa fecha es la carta que envía a Gonzalo de Quesada, cuando en septiembre de 1895, viaja a Nueva york con su madre, para recoger las pertenencias de su padre:
“…Mi amor de hijo se ha resistido largo tiempo a creerlo. La horrible realidad se ha impuesto a mi espíritu de tal suerte, que mi pensamiento no puede apartarse de ese dolor(…) Soy hijo y todo lo suyo me es sagrado (…) tengo 16 años pero las energías todas de mi alma, están dispuestas para llorar a mi padre, como hijo y como cubano.”
José Francisco veneró al padre patriota y en 1897, y con sólo 18 años, decide enrolarse en la expedición de Carlos Roloff, uniéndose al Ejército Libertador, como un mambí más en marzo de ese año.
Comienza como soldado de artillería, bajo las órdenes del general Calixto García y, por su destacada participación es ascendido a teniente y luego a capitán, grado que ostenta al culminar la guerra de independencia.
En la República se desempeña en diversos cargos del ejército. En 1916 contrae matrimonio con María Tereza Bances. De esta unión no habría descendencia. Ellos vivieron en Calle Calzada y 4, en el Vedado donde existe hoy el Centro de Estudios Martianos.
En los primeros años de la década del 20 deja a un lado su vida militar, asumiendo una postura de inconformidad total ante los abusos del dictador Gerardo Machado, por lo que es miembro activo del grupo ABC.
Después que el tirano es derrocado, Martí Zayas-Bazán se retira de la vida pública. En 1928 muere su madre, y él fallece en La Habana el 22 de octubre de 1945, debido a una larga enfermedad pulmonar.
Aunque se le ha involucrado en los sucesos conocidos como la Masacre de los Independientes de Color en 1912, así como en su participación en la reaccionaria organización ABC, no se pueden opacar ni su gran humildad, ni sus amores sagrados por la patria y la familia, que lo convierten en otro cubano, para recordar.
Bella en sus pesares.
La Habana se descascara día a día. Las reparaciones a edificios, parques y avenidas no son suficientes, se necesitaría una vara mágica, como las de los cuentos infantiles, para devolverle a esta ciudad todo su esplendor, desaparecido por culpa de la indolencia y la corrupción.
No obstante a todo lo negativo que ocurre a diario y desde hace tantos años, La Habana es una ciudad atractiva. Su arquitectura es variada y, aunque sus edificios se vean despintados, los turistas se detienen por sus calles, las más destruidas, y no cesan de captar imágenes de cada balcón, reja o portal que esconden debajo del hollín algún sorprendente detalle.
Aún joven se vistió de gala este 16 de noviembre en su aniversario 491. Cientos de personas, como de costumbre, se dieron cita en la Ceiba tradicional, para acometer el ritual de dar vueltas alrededor del árbol, y hacer sus peticiones más deseadas.
La Habana está llena de contrastes, Desde su clima húmedo, que hace sentir pegajosos, tanto a los calurosos como a los friolentos; hasta sus residencias inhabitables que permanecen con sus residentes y rivalizan, con los más modernos edificios de apartamentos que aparecen en Miramar o en el Vedado.
Muchos de sus habitantes viven cerca del mar, o se mueven por calles que al final lucen cual alfombra de terciopelo azul. Su bahía de bolsa conspira con sus calles y quien busca una dirección tiene que detenerse a preguntar cómo llegar a la misma, aún estando en la zona.
Esta ciudad con nombre femenino ha sido criticada por cronistas de otros siglos. Ella es bulliciosa, y sus habitantes se mueven entre ruidos perceptibles o no, lo que la hace mágica aún para los que nacieron en ella.
A punto de finalizar el año, queda una cifra considerable de habaneros sin casa. Ellos viven en casas de familiares o en albergues de pésimas condiciones, sin perder la esperanza de recuperar un sitio al que puedan llamarle hogar.
Cuestiones vitales para la vida diaria son continuos tropiezos para el habanero medio. Los que trabajan, malviven con sus salarios mensuales menos de una quincena. La canasta básica está cada vez más pobre, y nadie imagina que pasará cuando la quiten. Vestirse, o tomar el ómnibus se convierten en pesadillas.
Pero ahí está La Habana con sus viejas avenidas 10 de Octubre o Monte, o con su Quinta Avenida, o Calle 26, para unos pocos. Allí está al pie del mar caribeño, que la carcome con su salitre, convirtiéndola en una adorable ruina.
No obstante a todo lo negativo que ocurre a diario y desde hace tantos años, La Habana es una ciudad atractiva. Su arquitectura es variada y, aunque sus edificios se vean despintados, los turistas se detienen por sus calles, las más destruidas, y no cesan de captar imágenes de cada balcón, reja o portal que esconden debajo del hollín algún sorprendente detalle.
Aún joven se vistió de gala este 16 de noviembre en su aniversario 491. Cientos de personas, como de costumbre, se dieron cita en la Ceiba tradicional, para acometer el ritual de dar vueltas alrededor del árbol, y hacer sus peticiones más deseadas.
La Habana está llena de contrastes, Desde su clima húmedo, que hace sentir pegajosos, tanto a los calurosos como a los friolentos; hasta sus residencias inhabitables que permanecen con sus residentes y rivalizan, con los más modernos edificios de apartamentos que aparecen en Miramar o en el Vedado.
Muchos de sus habitantes viven cerca del mar, o se mueven por calles que al final lucen cual alfombra de terciopelo azul. Su bahía de bolsa conspira con sus calles y quien busca una dirección tiene que detenerse a preguntar cómo llegar a la misma, aún estando en la zona.
Esta ciudad con nombre femenino ha sido criticada por cronistas de otros siglos. Ella es bulliciosa, y sus habitantes se mueven entre ruidos perceptibles o no, lo que la hace mágica aún para los que nacieron en ella.
A punto de finalizar el año, queda una cifra considerable de habaneros sin casa. Ellos viven en casas de familiares o en albergues de pésimas condiciones, sin perder la esperanza de recuperar un sitio al que puedan llamarle hogar.
Cuestiones vitales para la vida diaria son continuos tropiezos para el habanero medio. Los que trabajan, malviven con sus salarios mensuales menos de una quincena. La canasta básica está cada vez más pobre, y nadie imagina que pasará cuando la quiten. Vestirse, o tomar el ómnibus se convierten en pesadillas.
Pero ahí está La Habana con sus viejas avenidas 10 de Octubre o Monte, o con su Quinta Avenida, o Calle 26, para unos pocos. Allí está al pie del mar caribeño, que la carcome con su salitre, convirtiéndola en una adorable ruina.
martes, 2 de noviembre de 2010
Avenida que desaparece

El edificio familiar ubicado en la esquina de la Avenida Belascoaín y Calle San Miguel en el municipio capitalino de Centro Habana tuvo un derrumbe parcial al paso del huracán Paula esta última semana.
El inmueble que queda frente por frente a la tienda recaudadora de divisas mostraba un gran hueco en una de las habitaciones del primer piso. Los balcones que dan por ambas calles, y de pisos superiores lucían rajados y a punto de caer.
El desastre trajo como consecuencia que varios residentes resultaran lesionados, entre ellos un bebé que el viernes se encontraba en estado grave. Vecinos de la zona permanecían por los alrededores del área dañada, y hacían comentarios relacionados con el mal estado constructivo de las edificaciones de la céntrica Avenida de Belascoaín
Producto de este derrumbe, la Avenida quedó cerrada. Los policías de tránsito estaban en cada esquina para evitar que los vehículos transitaran en un radio de más de cuatro cuadras.
Ésta fue una de las arterias comerciales, más importante de La Habana republicana. En ella se apreciaban numerosas tiendas, hoteles, cines y otros locales públicos. Todos daban un ambiente de prosperidad y eran lugares muy concurridos por los habaneros de aquellos tiempos.
Ahora, su tramo que va en bajada desde la calle Zanja hasta Malecón luce semi desierto por la gran cantidad de edificios que han tenido que ser demolidos. Especialistas que están al tanto de los mismos temen que con los derrumbes y demoliciones se caigan otras edificaciones cercanas.
Los residentes que han perdido sus casas o apartamentos han tenido que mudarse a barriadas de la periferia, para así perder la comodidad resultante de vivir en el centro de la capital; como los que llegaron e fecha reciente a la zona de Micro X en Alamar, que se sienten sin apoyo de las autoridades.
Con el transcurso de los días y el calentamiento producido por el sol, los habaneros esperan que ocurran más derrumbes no solo en esta Avenida sino en el resto de la ciudad cuyos edificios no han sido remozados a conciencia desde hace décadas.
El inmueble que queda frente por frente a la tienda recaudadora de divisas mostraba un gran hueco en una de las habitaciones del primer piso. Los balcones que dan por ambas calles, y de pisos superiores lucían rajados y a punto de caer.
El desastre trajo como consecuencia que varios residentes resultaran lesionados, entre ellos un bebé que el viernes se encontraba en estado grave. Vecinos de la zona permanecían por los alrededores del área dañada, y hacían comentarios relacionados con el mal estado constructivo de las edificaciones de la céntrica Avenida de Belascoaín
Producto de este derrumbe, la Avenida quedó cerrada. Los policías de tránsito estaban en cada esquina para evitar que los vehículos transitaran en un radio de más de cuatro cuadras.
Ésta fue una de las arterias comerciales, más importante de La Habana republicana. En ella se apreciaban numerosas tiendas, hoteles, cines y otros locales públicos. Todos daban un ambiente de prosperidad y eran lugares muy concurridos por los habaneros de aquellos tiempos.
Ahora, su tramo que va en bajada desde la calle Zanja hasta Malecón luce semi desierto por la gran cantidad de edificios que han tenido que ser demolidos. Especialistas que están al tanto de los mismos temen que con los derrumbes y demoliciones se caigan otras edificaciones cercanas.
Los residentes que han perdido sus casas o apartamentos han tenido que mudarse a barriadas de la periferia, para así perder la comodidad resultante de vivir en el centro de la capital; como los que llegaron e fecha reciente a la zona de Micro X en Alamar, que se sienten sin apoyo de las autoridades.
Con el transcurso de los días y el calentamiento producido por el sol, los habaneros esperan que ocurran más derrumbes no solo en esta Avenida sino en el resto de la ciudad cuyos edificios no han sido remozados a conciencia desde hace décadas.
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